viernes 29 de enero de 2010

Palabras

Algo extraño, en un tipo que no habla bien su idioma, es salir a buscar los orígenes de algunas palabras, las cuales incluso derivan de otros.
Pero me pasa.
Me despierta un agrado imposible de transmitir, tal vez mínimo pero agradable al fin y al cabo, y aún así muy intenso, al conocer la génesis de algunas palabras que he usado a más no poder, y que a veces, como ya conté alguna vez acerca de “guarango”, decidí suprimir.
En estas últimas horas, me desayunaron de la raíz de un par de palabras utilizadas como calificativos de tono peyorativo.

Pedante
Esta mañana hablando con Alberto Zibil, me enteré del origen de su familia paterna, judío-sefaradí; del tránsito de España a Turquía tras la expulsión, y de la llegada de su abuelo sin mucho más que lo puesto a hospedarse en el hotel que hoy es el liceo Nº2 “Andrés Martínez Trueba” de Florida. En una ramificación de la conversación me explicó que muchos de aquellos judíos solían trabajar como maestros tutores, a domicilio. Caminaban y caminaban de casa en casa, enseñando. A ese tipo de maestro se le conocía como "pedante". Alberto me indicó primero que tiene la misma raíz que “pedestre” (que proviene de “pedis”, que no es otra cosa que “pie”), y más tarde leo algo acerca de su posible relación también al latín peadagogus y al griego paidagogos.
Sea como sea, “pedantes” eran aquellos maestros, y despectivamente la palabra tomó el rumbo que tomó hasta llegar a la definición que hoy tiene.

Catramina
Gracias al facebook de Fernando Nicrossi, sé ahora que "catramina" eran unas píldoras para la tos que se vendían en latas chatas y anchas. Al sacudir la lata, las píldoras sonaban, lo que determinó que con el tiempo se le dijera ‘catramina’ a cualquier cosa ruidosa de origen metálico”, según apunta Fernando.

sábado 16 de enero de 2010

La estrategia que no leuda

Juan Giachetto definió que Alvaro Vega sea su competidor interno, pero los sectores (salvo el MPP, claro está) sólo abren listas con el actual intendente. Esto debilita la estrategia del jefe comunal. Vega le pide ahora que incida en los grupos para que presenten hojas de votación también para su candidatura*

Es unánime que para las municipales de mayo quien lleva la placa de favorito en Florida es el actual intendente, Juan Francisco Giachetto. El ex conductor radial obtuvo en mayo de 2005 una apretadísima victoria, por 372 votos (20642 del FA contra 20270 del Partido Nacional) frente al entonces aspirante a la reelección Andrés Arocena. Tras más de cuatro años de gestión, con un buen nivel de aprobación de la misma (por encima del 50%, según los contados trabajos de encuestadoras sobre el tema en Florida) y sin presentar la oposición figuras con un peso similar al de Arocena, que falleció en febrero de 2009, el Frente Amplio y Giachetto aparecen, al menos en una mirada superficial, como partido y candidato con mejores posibilidades. Pero no es, ni por asomo, una carrera ganada sin haberse corrido. De hecho, aunque sean instancias diferentes, puede servir como referencia el cuadro comparativo de las elecciones nacionales de 2004 y 2009. En las de 2004 el FA ganó por un punto porcentual al PN, al tiempo que en octubre de 2009 la ventaja se amplió apenas a dos puntos porcentuales.

Giachetto ha dado, desde antes de confirmar su postulación, muestras claras de no ver las municipales como ganadas con solo presentarse. Al igual que en la previa de 2005 el jefe comunal ha insistido en la idea de que el FA debe tener, como estrategia electoral, un candidato que compita en la interna y así retener dentro del lema los votos frenteamplistas que puedan no querer apoyarlo a él directamente. En 2005 fue el MPP el sector que escuchó a Giachetto y puso a su dirigente Ariel Pisano para ese cometido. Fue a través de un acuerdo con la Alianza Progresista (738), que lo presentó como Encuentro Progresista y respetó así la formalidad de la histórica candidatura única por el FA. De todos modos otros sectores, además de MPP y Alianza Progresista, abrieron dos listas (una con Giachetto y otra con Pisano), como por ejemplo la Vertiente Artiguista y el Nuevo Espacio.
Esta vez Giachetto, cuya candidatura a la reelección surgió como cuestión obvia e indiscutible aunque sin tratamiento expreso de la Mesa Política, se cansó de esperar que el FA defina una segunda opción. Por ello fue él quien personalmente le solicitó a Alvaro Vega, que indudablemente en octubre iba a ser reelecto diputado, que compitiera en la interna presentándose como candidato a intendente. Fue así que en la noche del 25 de octubre, cuando los frentemplistas tenían aún la esperanza de festejar un triunfo en primera vuelta frente a la sede central departamental de la fuerza política, Giachetto tomó el micrófono para felicitar y celebrar la reelección de Alvaro Vega como legislador, y de paso les avisó a todos, incluidos muchos dirigentes del FA, que ellos dos serían los candidatos en las municipales.
Proclamado por su propio competidor interno, asumiendo incluso el desafío a su expreso pedido, Vega añadió un nuevo detalle para ayudar a pensar que lo de “competencia” era simplemente un formalismo: anunció que saldría a hacer su campaña diciendo que la de Juan Francisco Giachetto ha sido la mejor de las administraciones comunales que Florida ha tenido.
La estrategia definida por Giachetto y Vega, la misma que, primero los integrantes del Plenario Departamental y luego los convencionales deberán hacer como que ellos proponen, analizan, discuten y aprueban, no ha vivido el proceso de fortalecimiento que ellos esperaban. Ya en la segunda mitad de enero está confirmado que el MPP es el único grupo que abrirá dos listas para mayo. El resto sólo presentará una, apoyando todos los sectores únicamente a Giachetto. “Se desconoce el universo del FA, porque hoy en realidad hay cantidad de gente que no adhiere a grupos sino que vota lo que le parece en cada elección; es decir que la suma de los grupos es menos que lo que es el Frente Amplio”, comentó Alvaro Vega. Ha pensado bajarse, y lo hará si se lo pide Giachetto. Pero no se da por vencido. Tanto es así que ya le pidió al intendente que le solicite a los grupos que abran listas apoyando también su candidatura. “Ya se lo pedí. Le pedí que hiciera lo que pudiera para que esos sectores abrieran la cabeza”, admitió Vega, para quien “esto es una estrategia de acumulación, y una estrategia de acumulación debería ser de la fuerza político y por eso pensar en el Frente Amplio primero y en los grupos después”.
La situación no es sencilla. En este contexto el actual y reelecto diputado lanzó incluso una interrogante que quedó repicando ante los dirigentes del MPP: “si gano solo, ¿qué hago? ¿gobierno solo?”.

* Post en base a una nota que escribí para La República sobre las candidaturas de los diferentes partidos para las municipales de mayo en Florida.

lunes 4 de enero de 2010

Algo personal

Era un gurí que me llevaba el mundo por delante, pese a no tener poder siquiera para definir a qué hora levantarme. Es que entre los 15 y los 20 todos nos llevamos el mundo por delante. En realidad era un pelotudo importante*, con una avalancha de prejuicios y complejos, serios inconvenientes de protagonismo y una plétora de otros tantos fantasmas propios de la edad, la formación y la deformación. No fue hace tanto; tampoco hace tan poco. Era un pésimo estudiante con la cabeza ocupada no sé en qué cosas (tan ínfimas que ni las recuerdo) con una previsible catarata de previas o materias libres por inasistencias (por estar ocupado en nada, o en prácticas onanistas), desertando a un período de exámenes que sirvió de detonante a una medida que, estoy seguro, hubiese venido bien se hubiera cristalizado en ese momento: por disposición paterna ya tenía hasta el carné de salud listo para ir a lavar copas a Punta del Este durante todo el verano. Nunca lo hice, y no me arrepiento, pero hubiese venido bien (sobre todo porque es una actividad mejor remunerada que la que me gustó encarar en definitiva). Las intenciones del par de maestros de La Cruz y Sarandí, del hijo menor encarando sus estudios terciarios, ya estaban definitivamente enterradas, pese a que era el último año del bachillerato.
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El pelotudo importante* mosqueaba las prácticas de la selección sub-18. Servía al menos para sentarse un rato a deliberar en la tribuna, ojeando las dos áreas con Gustavo, a quien conocía hacía un par de años de la época de aspirante a húsar de Momo con "La Nueva Antimurga (que antes era "Antimurga L'Alegría" y que después fue "La Brighella"). Fue Gustavo quien en los últimos días de diciembre habló de la posibilidad de llenar un espacio que había quedado vacío en el diario para el cual él trabajaba, Cambios. Hizo la recomendación frente a la patronal y activó un artículo de prueba (que nunca se publicó), pero la respuesta no llegaba. La excusa era perfecta para quedarse en el pueblo, pero la respuesta no llegaba. A Gustavo ya ni lo veía, así que el 5 de enero salía en Cita rumbo a Montevideo, y de ahí a la península, donde el tío Fernando ya tenía todo arreglado para iniciar al imberbe en el lavado la loza turística.
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El pelotudo importante tenía, como la mayoría de los masculinos de su edad, féminas que con su sola presencia alcanzaban a desestabilizarlo. La que más por esas horas, era foránea, pero andaba seguido en 'el altar de la patria'.
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El pelotudo importante no sólo no tenía un peso, sino tampoco la voluntad paterna (me refiero siempre a paterna y materna) de asistirlo para andar de juerga (era lógico, de acuerdo al contexto). Así lo encontró el primer día del año, en barra en la madrugada, con la ñata contra la empalizada de descarte de Juan Valdez, mirando cómo caía gente al baile. Ver lo que otros hacen es, en Florida, un deporte. Tanto lo es, que un predio plano frente a la ruta 5 se llena los fines de semana, sin otro atractivo que ¡¡mirar autos pasar por la ruta!! (espectáculo si los hay).
Iba a ser el último baile de su verano Floridense; tenía ya un pie en el andén.
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La prima de la percanta asomada a la empalizada del lado de adentro, fue la primera culpable del destino del pelotudo importante. Ofició de heraldo de la moza, informando de su presencia en la fiesta. Uno de la barra, segundo culpable, asistió con un papel de curso legal.
Ya del otro lado de la empalizada tuvo un buen comienzo de año. Y no sólo por la percanta, sino porque estaba, lejos de la puerta de ingreso, el contertulio Gustavo inaugurando el almanaque entre grullas. Apenas lo vio se acordó: "aquellos me dijeron que sí, que vayas, que arrancás el 4".
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Y arranqué el 4 nomás. Por esos días un equipo de periodistas de El Observador asesoraba a Cambios (de ellos recuerdo fundamentalmente a Antonio Ladra), así que el comienzo fue de trabajo y de talleres de capacitación (los aproveché recién algunos años más tarde). La nota inicial, la tengo clara, fue sobre la disposición de la Intendencia de dejar Independencia como peatonal para el 5 de enero. Por minuto, también recuerdo, tecleaba unos 20 caracteres. Ladra quería ladrar y no podía. En Cambios no sabían que el artículo impreso lo había tipeado mi vieja, quien de joven daba clases de dactilografía.
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El 2009 me encontró trabajando con Gustavo nuevamente, pero en algo que nada tiene que ver con el periodismo. Me reencontró digitalmente con aquella contertulia que antes de los 20 me quemaba la cabeza, además de otras sorpresas más que gratas que me deparó ese año, entre tantas cucharadas de sal.
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En el 2010 sé que soy aún, a los 30, un pelotudo importante. Estoy, más de una década después, mucho más adelante, pero en el mismo lugar. O tal vez atrás. Siento que avancé miles de kilómetros, para quedar más o menos en donde estaba al comienzo. Casi seguro que el 2010 me encontrará pisando las escalinatas de alguna Facultad, para avanzar un poco más y quedarme en el mismo sitio, como en los sueños de la infancia en los que corría y corría, y estaba siempre en el punto de arranque.
Once años después no puedo llevarme por delante ni un autito Majorette; ya ni los fantasmas me acompañan, y lo que escucho más frecuentemente es que me creo poca cosa y que me devalúo. En eso, siento, he avanzado. Doy gracias a todos los culpables, desde los primeros a los últimos, y a quien hoy haya decidido ponerse esta mochila, sabiendo que pesa.

* Lo de "pelotudo importante", está claro, se refiere a que era (soy) un pelotudo de dimensiones importantes (es decir, un pelotudo muuuuy pelotudo). Para nada, de más está aclararlo, sugiere que sea una persona "importante" que, además, es un pelotudo.

miércoles 16 de diciembre de 2009

De aquí a mucho

Cuando me enteré de dosmil30, hace ya algunos años a través de los suplementos del semanario Crónicas y los programas de Edmundo Canalda los domingos por la mañana en El Espectador, me pregunté por qué por estas latitudes no se podía reunir gente para sentarse a pensar un departamento a largo plazo. Era una interrogante de cajón para cualquier ser que respirara. De hecho, por suerte, hoy hay gente en ese camino.
Se nota en la agenda. Hoy miércoles a la noche tiene su primer movimiento Florida 2030, en cuyas bambalinas, es de lo poco que sé, anda el arquitecto Jota López Canclini. Es en el Centro Comercial, a partir de las 19 horas, y expondrán Gustavo Bittencourt (coordinador del Área Estrategia de Desarrollo y Planificación de la OPP); Eduardo Riviezzi por Florida Digital, el sociólogo Fernando Pintos y el intendente Juan Francisco Giachetto. Habrá, además, una exposición vía vídeo del ingeniero Fernando Puntigliano, por la minera Aratirí, la misma que en Valentines está al borde de una inversión mayor a la de Botnia en Fray Bentos.

Mañana miércoles también habrá floridenses mirando más allá del bosque.
En este caso se trata del desayuno de trabajo de la Agencia de Desarrollo Económico de Florida (ADEF), en el camino hacia la elaboración del Plan Estratégico de Desarrollo Departamental.
Es por la mañana, en la Asociación Española. Exponen la ingeniera agrónoma Lucía Basso por RMK Timberland Group, el ingeniero Carlos Rodríguez por Lanera Piedra Alta, el ingeniero agrónomo Juan C. Álvarez por el "Frigorífico Mendoza" (sic, invitación), el director de Conaprole Wilson Cabrera, y Helga Chulepín por la minera Aratirí.
El desayuno es presentado por la ADEF como un "encuentro empresarial, multisectorial".

viernes 4 de diciembre de 2009

Aporte de tipos móviles

La aparición del libro La prensa escrita y sus periodistas (primeros 25 años del periodismo en Florida) me cae en inmejorable posición para matar dos pájaros de un tiro: hacer mención a la publicación, y cumplir con un post que me había dispuesto hace más de un año, y para el cual sólo guardo las fotos, ya que los apuntes se quedaron por algún bloc (Reporter's notebook, del Gallito, es lo único que tengo claro) del cual desconozco el paradero.
Lo que me vengo incumpliendo desde fines de octubre del año pasado es felicitarme públicamente por haber ido a la charla que por ese entonces José Monti dio en el Instituto de Formación Docente, acerca de los primeros medios que aparecieron por estas latitudes.
Abordar ahora la publicación, esta semana, del material en el cual basó aquella charla, siento que me redime.
Monti, un médico cirujano y oncólogo que "matiza sus responsabilidades profesionales y los deberes familiares con una metódica y animosa pasión por hurgar en los anaqueles de bibliotecas y hemerotecas públicas y privadas" -tal como lo cuenta la solapa de su libro-, hace público este "esfuerzo honesto por comunicarnos con aquellos hombres (movidos por las pasiones, las ideas y las cajas de tipos móviles) y con el tiempo político y social que contribuyeron a modelar", como apunta el prólogo del editor, Alvaro Riva. Para éste, el trabajo de Monti es "un esfuerzo minucioso y desinteresado por rescatar de los anaqueles del olvido los ideales, los sueños, los desvelos y las convicciones filosóficas y políticas de los primeros arrojados que Florida tuvo en el difícil ejercicio de la libertad de prensa".
El autor navega por 25 años de la historia del periodismo floridense, nutrido de su propia investigación así como de la de otros floridenses que escarbaron por diferentes épocas en los estantes más empolvados; entre ellos José Alberto Dibarboure y muy especialmente el familiarmente inolvidable Eduardo Díaz Maubrigade, sobre quien se incluye una referencia que Carlos Martínez Latorraca (nunca sé cómo manejarme en estos casos, porque me queda incómodo decir "papá") escribió en diciembre de 1991, a poco del fallecimiento de Eduardo.

Desde  "El Estanciero", nacido en 1879 (cien años antes que quien esto escribe) por pluma y tipos de Emilio Hachín, al último "El Demócrata", que publicó sólo cinco ejemplares y de un contenido "intrascendente", según apunta el autor, se comparte el registro de diecisiete medios escritos que en diferentes etapas tuvieron los floridenses para ver negro sobre blanco (algunos de estos medios tuvieron su segunda época). El registro regala historias como la del empastelamiento de El Estanciero y recortes como los que anunciaban los "afiliados al Partido Nacional" que habían "desaparecido" de Florida para defender la divisa blanca en un conato de revolución en marzo de 1903; entre ellos, Antonio María Fernández padre e hijo. Además cuenta con un capítulo especialmente dedicado a los enfrentamientos que se fueron más allá de la tinta, y que llegaron a teñir de negro, pero por pólvora, y rojo, por sangre, la tarea periodística. El Café del Centro supo ser escenario en más de un caso.
Y como del tema sé tanto como del resto de las cosas que a la vida hacen (lo que en lengua castellana es 'nada'), y como además pretende ser éste un post que aplaude hasta con los pies el aporte que significa el libro, me ha importado un bledo la redacción muchas veces en primera persona del plural (lo que ni por asomo es para autorreferirse, lo cual cualquiera que lo conozca sabe que lejos está de la intención de José), así como los recursos para entrecomillar, y me he dedicado a disfrutar a pleno este trabajo que es de las mejores noticias que se pueden tener para cerrar el año. Máxime porque se ha cuidado todo en la edición, incluso el ubicar al lector en la época a través de una contextualización de Hilario Castro Trezza, que para los que estamos del lado de los ignorantes nos es imprescindible e indispensable para entender cada línea, cada párrafo de los textos que Monti recorta y pega, y colocar en el espacio donde debe ir cada tuerca y cada tornillo.
Es pues, para pararlos en la calle y agradecerles.


"La prensa escrita y sus periodistas (primeros 25 años de periodismo en Florida)". José Monti Aguzzi. Ediciones 25 de Agosto, diario El Heraldo S.A.. Diseño de portada: Nicolás Segredo.

jueves 26 de noviembre de 2009

Ni un día más

Se terminó la campaña. Se termina hoy en términos formales. Nunca pensé decir esto: no la aguantaba más.
Soy de los que están agazapados esperando los períodos electorales. Me alimenta ver cómo se para cada uno, las vueltas que intenta dar un colectivo, y cómo incide la proyección de voto en el discurso. Archivo propuestas, subrayo diarios (ahora más que nada copio y pego), y releo. Esta vez me sobró más de un mes. Juro que no la aguantaba más.
Suponía que después de las incontinencias verbales de Mujica y Lacalle en octubre, para noviembre se notaría un quiebre en la campaña. No. Fue peor. En el caso del FA, es cierto, jugó a no hacer olas sabedor que estaba casi en la orilla, y le salió bien. Unos cuantos metros mar adentro, el PN jugó a los manotazos de ahogado, y tarde se dio cuenta que estaba poniendo todas sus energías en agarrar nada, lo que es perder (energías, y, fuera de la metáfora, votos). El caso Feldman fue contraproducente. Ensuciar la cancha con spots anónimos, peor. Terminó haciendo agua en la interpelación. Se dio por vencido y salió a jugar, nuevamente, el partido del "equilibrio" y el de la "unión" entre los uruguayos. Es buena la estrategia, pero la táctica aplicada es contradictoria. Es que intenta vestirse de zurcidor de un modo que, en lo particular, me resulta bastante violento.

Este spot es una síntesis de lo que le ha pasado al PN. No tuvo, en toda la campaña, la facultad de convencer por propios motivos, sino pidiendo que se le acompañe por descarte, porque la otra opción podía ser catastrófica.
De todos modos hay que reconocer que en determinado momento se dio un interesante vuelco nacionalista pretendiendo los votos frenteamplistas de octubre, al admitir que ya no captaría más colorados ni independientes que los que las encuestas le anunciaban. Inistir con AMPLIO, con FRENTE, con ENCUENTRO y con los colores rojo, azul y blanco, es lo último que algún día Lacalle pensó que se vería obligado a hacer. Pero no dio pie en bola, fundamentalmente con el banco de imágenes argentino y la similitud que Ramiro Agulla tuvo con las piezas que él mismo había creado para Francisco de Narváez en Argentina.
Ante tanto yerro blanco, al FA le alcanzó con coserle la boca a Mujica y no hacer olas por ningún otro lado. Llega así a la orilla, haciendo la plancha, pero sin que sobre tanto tampoco.
Para esa estrategia, no vino nada mal la pieza con "A Don José"; la única que, admito, me movió algún tejido.

Claro que fue un penal meter a "don José" cuando el candidato es José. Prácticamente nadie la interpretó así. De haber sido, podría ser, también, contraproducente.
Pero más penal fue, en medio de una campaña en la que acusaron a Ramiro Agulla de plagiarse a sí mismo, el lanzar un spot que, de modo evidente, tuvo la génesis de su idea en Playing for Change.

miércoles 28 de octubre de 2009

Abrazos y golpes de efecto (o “Es mentira que Bordaberry se haya vuelto blanco en 8 minutos”)

Apenas sabido el resultado de las internas de junio, Lacalle y Larrañaga cerraron la noche acordando ser fórmula. Como estrategia pareció ser un golpe de efecto importante. Fue un abrazo que se presentaba, al menos en la apariencia, como espontáneo.
Después de las internas Astori y Mujica tuvieron algunos días de negociación. Fue una negociación que se cerró, inconclusa, con un abrazo que se pareció bastante a cuando Isaac Rabin y Arafat se estrecharon la mano en la Casa Blanca. El efecto fue negativo.

Lacalle y Larrañaga eligieron Florida como primer lugar a visitar como fórmula tras las internas. El candidato a la presidencia bajó de la camioneta, ayudado por su bastón, y empezó a caminar entre vítores y besos de un centenar de dirigentes y simpatizantes blancos que esperaban en el Centro Democrático.
A mitad de camino, Lacalle se pierde en un abrazo que le da a un veterano dirigente local. El dirigente se da vuelta y me pregunta: ¿viste el abrazo que nos dimos?. Si, le respondí. ¿Sacaste foto? No, le dije. Ahh!.. después que termine la conferencia nos vamos a dar otro. El tipo, evidentemente, quería una foto abrazado con Lacalle. Por eso, programaba perderse entre sus brazos.
Por ese mismo motivo me resultó lamentable el abrazo entre Mujica y Tabaré Vázquez cuando el Capitán Miranda tocó tierra. Desde la semana previa los medios hablaban de un encuentro entre el presidente y el candidato oficialista, para abrazarse ambos, restando sólo saber dónde y cuándo sería. Se vieron y, como si se tratase de algo inesperado, se abrazaron. Tabaré se mostró como sorprendido que Mujica estuviese allí.
“Hola. Mañana a las diez y cuarto nos vemos y nos abrazamos”. “Ok”.
Más chocó por tener entre sus protagonistas a Mujica, una figura que durante tanto tiempo ha intentado jugar el papel de actor político que está absolutamente desligado de la dependencia de la imagen y de las estrategias de asesores. Sucumbió hace tiempo. Esto fue, en todo caso, la estocada final.
El domingo de noche Pedro Bordaberry hizo creer que él, espontáneamente, había decidido que votaría a Luis Alberto Lacalle en noviembre. Da lugar a que hoy, ofuscados, los frenteamplistas hagan circular un kilo de arroz Samán (“rojo, pero blanco bien blanco”) con la esfinge del candidato colorado. Para colmo, se vuelve blanco “en sólo 8 minutos”. Era un centro a cabecear.
 
Yo en esta defiendo a Pedro. Es evidente que no se volvió blanco en 8 minutos. Es mentira. Es imposible. Si Bordaberry salió a decir que él votaría a Lacalle el mismo domingo a la noche, es por algo muy sencillo: la negociación ya estaba cerrada desde mucho antes, y como por una cuestión de formalidades el Partido Colorado no podía comunicar orgánicamente esa misma noche que se plegaba a los blancos (sería haber admitido institucionalmente de antemano una derrota), el golpe de efecto pedido por los nacionalistas fue avisar el apoyo de algún modo. ¿Qué mejor que el propio candidato adelantando su voto? Los blancos saben muy bien la importancia de hacer eso espontáneamente aprovechando el fervor del día de la elección.
Si esto no fuera así (si la alianza no estuviera ya acordada), lejos estaría el candidato presidencial de un partido de poder adelantarse a la resolución de la mesa ejecutiva de su colectividad. ¿Y si el ejecutivo colorado decidía dar libertad de acción? ¿Qué hacía Bordaberry? ¿Dónde quedó lo manifestado por el propio candidato de no descartar la posibilidad de un gobierno de coalición con el FA?
Evidentemente la alianza entre colorados y blancos para el balotaje era un compromiso cerrado desde antes, y me animaría a decir que con algunos ítems ya acordados. Como el Partido Colorado como tal no podía decirlo esa misma noche, casi lo mismo era que lo dijera su candidato. Horas más tarde, el Partido Colorado hará como que analiza lo que ya analizó, y como que resuelve lo que, evidentemente, ya resolvió. Algo para nada espontáneo.
Se me ocurre que es, entonces, ingenuo creer que a Bordaberry, como Saman, le basten 8 minutos para cocinarse y ser “rojo, pero blanco, bien blanco”.